para que se usa la vitamina d

¿Por qué ahora tenemos tan baja la vitamina D?

Hace apenas unos años la vitamina D era una gran desconocida. Salvo en algunos casos relacionados con los huesos, pocas personas hablaban de ella.

Sin embargo, hoy parece que todo el mundo tiene la vitamina D baja y empieza la gente a alarmarse.

Analíticas, suplementos, recomendaciones médicas y cientos de publicaciones en redes sociales la han convertido en una de las vitaminas más famosas del momento.

Pero la verdadera pregunta es:

¿Realmente tenemos más déficit que antes o simplemente ahora la estamos mirando más?

La respuesta es compleja y, como suele ocurrir en salud, no existe una única causa.

La vitamina D no es una vitamina cualquiera

Aunque la llamamos vitamina, en realidad actúa como una hormona.

Participa en cientos de procesos del organismo:

  • Mantiene la salud ósea y el buen funcionamiento de nuestros huesos.
  • Ayuda al sistema inmunitario a protegernos.
  • Influye en la función del tejido muscular.
  • Participa en el equilibrio hormonal.
  • Interviene en el estado de ánimo de nuestro cerebro.
  • Colabora en multitud de procesos antiinflamatorios.

Por eso, cuando sus niveles son bajos, pueden aparecer síntomas muy variados:

  • Cansancio persistente habitual.
  • Dolores musculares y articulares.
  • Debilidad y baja energía.
  • Cambios de humor repentintos.
  • Mayor susceptibilidad a infecciones.

Sin embargo, tener síntomas no siempre significa tener déficit, ni tener déficit implica necesariamente sentir síntomas.

¿Qué ha cambiado para que ahora sea tan importante?

La respuesta está en cómo vivimos y en nuestros hábitos del día a día.

Nuestros abuelos pasaban gran parte del día al aire libre. Caminaban más, trabajaban en el campo, recibían luz solar de manera natural y seguían ritmos mucho más conectados con la naturaleza.

Nosotros en la actualidad vivimos de otra forma, pasamos horas en oficinas, coches, gimnasios cerrados y frente a pantallas.

Salimos menos al exterior y, cuando lo hacemos, solemos protegernos completamente del sol.

Paradójicamente, vivimos en la época con más información sobre salud y menos exposición natural a aquello que durante millones de años ayudó a nuestro organismo a funcionar correctamente.

Cómo tener más vitamina D. No basta con tomar el sol

Uno de los mayores errores es pensar que la vitamina D depende exclusivamente de exponerse al sol.

La realidad es que muchas personas toman el sol y aun así mantienen niveles bajos.

¿Por qué ocurre esto? Porque la producción y utilización de vitamina D depende de numerosos factores.

Factores que pueden bloquear la vitamina D

1. La inflamación crónica

Estamos de acuerdo en que un organismo inflamado funciona peor.

El exceso de alimentos ultraprocesados, el estrés constante, la falta de descanso y el sedentarismo generan un entorno metabólico menos eficiente.

La inflamación puede alterar numerosos procesos hormonales y metabólicos, incluida la correcta utilización de nutrientes.

2. El exceso de peso corporal

La vitamina D es liposoluble.

Esto significa que puede quedar almacenada en el tejido adiposo y estar menos disponible para realizar sus funciones.

Por este motivo, las personas con sobrepeso u obesidad presentan con frecuencia niveles más bajos en las analíticas.

3. El estrés crónico

Nuestra rutina nos hace vivir en modo supervivencia.

El organismo prioriza resolver “amenazas» inmediatas antes que optimizar funciones relacionadas con el bienestar a largo plazo.

El exceso de cortisol altera múltiples rutas metabólicas y favorece desequilibrios que afectan a la salud global.

4. Problemas digestivos

No importa únicamente lo que ingerimos, importa lo que absorbemos.

Alteraciones intestinales, disbiosis, inflamación digestiva o ciertas patologías pueden dificultar el aprovechamiento de nutrientes fundamentales para el metabolismo de la vitamina D.

5. Déficit de nutrientes asociados

La vitamina D no trabaja sola (en el organismo nada trabaja de forma aislado), necesita una red de nutrientes para activarse y ejercer correctamente sus funciones.

Entre ellos destacan: Magnesio, Vitamina K2, Zinc o Vitamina A.

Si estas piezas faltan, el organismo puede tener dificultades para aprovechar adecuadamente la vitamina D disponible.

que influye en nuestros niveles de vitamina d

6. La edad

No soy muy partidaria de culpar a la edad de los problemas, pero finalmente son más años expuestos a la causa raíz, y por tanto con el paso de los años la piel también pierde capacidad para sintetizar vitamina D a partir de la exposición solar, sobre todo si no lo hemos “ejercitado” de forma adecuada durante décadas.

7. Vivir desconectados de los ritmos naturales

Este quizá sea el factor menos estudiado y, sin embargo, en BellaMente Libre opinamos que quizás sea uno de los más importantes.

  • Actualmente, dormimos menos, ya que nos exponemos a luz artificial hasta altas horas.
  • Pasamos poco tiempo al aire libre.
  • Respiramos peor (organismo inflamados respiran peor y si además el aire es de peor calidad, se juntan mas factores)
  • Nos movemos menos, ya no hablo de ir al gimnasio, sino de caminar como método de desplazamiento. Solemos llegar de puerta a puerta en transporte.

La vitamina D podría ser, en cierto modo, un reflejo de una desconexión más profunda con la naturaleza.

¿Debemos suplementarnos todos con Vitamina D?

No necesariamente ya que la suplementación debe individualizarse.

Lo ideal es valorar en conjunto:

  • Analíticas.
  • Síntomas.
  • Estilo de vida.
  • Estado general de salud.

La vitamina D puede ser una herramienta extraordinaria cuando existe una necesidad real, pero no sustituye unos hábitos saludables.

Ningún suplemento puede compensar una vida completamente desconectada de los principios básicos de salud.

La verdadera reflexión sobre vitamina D de Bellamente Libre

Quizá la pregunta no sea únicamente por qué tenemos la vitamina D baja.

Quizá la pregunta sobre la cual reflexionar sea:

¿Cuánto nos hemos alejado de la forma en que nuestro cuerpo fue diseñado para vivir?

La vitamina D nos recuerda algo esencial, que somos naturaleza.

Necesitamos luz natural (del sol), movimiento, descanso (no solo es dormir, también tiempos de desconexión, de bajar las revoluciones), contacto con  la naturaleza o al menos con el exterior (caminar por un parque todos los días mejora tu salud, desde el estado de ánimo) y alimentos reales.

Cuando recuperamos esos pilares, no solo mejoran nuestros niveles analíticos.

Recuperamos algo mucho más valioso: nuestro bienestar.

¡Descubre!